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Holografía
Traducción automática a partir de :   Sólo a partir de los años 80 que el concepto
de las cuatro dimensiones del espacio-tiempo se habría introducido para explicar los
trabajos sobre el cine en relieve por Holografía.
Sin embargo este cine holográfico de un objeto animado o fijo sólo sigue siendo visible
para un único observador casiinmóvil a partir de una apertura pequeño pero suficiente
para permitir a cada ojo ver un objeto animado al mismo momento.
Por distintas razones de carácter técnico y económico, es difícil en la práctica
aumentar esta apertura para hacer proyecciones colectivas o para ampliar la amplitud del
movimiento relativo al observador con por ejemplo un gigantesco carrete, como una gran
rueda, para hacer enmarañar veinticinco grandes hologramas por segundo
directamente bajo los ojos de un observador en movimiento, sin
proyección sobre una pantalla de cine de dos dimensiones cancelando la tercera
dimensión.
Para difundir vistas animadas múltiples en todas las direcciones, se puede suponer
también una proyección en una pantalla inmaterial en volumen constituido de
un gas por ejemplo, pero delimitarse claramente el contorno del volumen de la
imagen real no podría debido a una difusión parásita de los haces luminosos antes y
después de su formación de los puntos de la imagen, como ya se puede constatarlo sobre
las imágenes borrosas de las pantallas de agua.
Esta dificultad insuperable, o obstáculo espacio-temporal, en
escritura fotónica para la realización de una imagen de cuatro dimensiones de un objeto
animado para un observador en movimiento equivale, en escritura electrónica, a la
imposibilidad de poder indicar automática y al mismo tiempo todas los puntos de vista en
torno a un objeto que corresponderían a todas las posiciones cambiantes de varios
observadores en movimiento, esto a partir de uno solos pantallas planos, sin catalejos
especiales e independientemente de la animación del objeto.
A
partir de uno solos hologramas de gran apertura, es con todo posible demostrar que su
imagen está también en cuatro dimensiones para un objeto fijo, por la desenfilada de
este gran apoyo holográfico detrás de una apertura muy reducida que permite ver
evolucionar el relieve de este objeto como al cine holográfico.
En efecto, el holograma es una gigantesca memoria donde se registran y se
devuelven todas los puntos de vista dentro de su marco instantáneamente.
Se asemeja entonces a una muñeca rusa, ya que a partir de la mitad de su
superficie, devuelve también la imagen del objeto en totalidad desde el punto de vista
que corresponde a la apertura, como a partir del cuarto de su superficie, del octavo de su
superficie, del decimosexto dieciseisavo de su superficie y así sucesivamente hasta el
límite de difracción de la luz.
Mientras que cada punto de un objeto material representa una parte de su conjunto, cada
punto de una memoria holográfica tiene por lo tanto la ventaja de poder representar
inmaterialmente el objeto en totalidad.
Este Todo en Un resto imposible a representar materialmente
en dos dimensiones, un símbolo se le asignaron desde la Antigüedad y a
las cuatro esquinas del mundo, el del Ouroboros, la serpiente-rey que se muerde la cola,
simbolizando la totalidad del tiempo y el espacio.
La característica esencial de la escritura íntegra de la holografía con
ayuda de un fenómeno interferencial de la luz láser reservado al ámbito del fotónico
(fotón: grano de luz), se encuentra en efecto en el hecho de que a partir de uno
solos puntos (O) de un apoyo holográfico (H), se devuelve una imagen plana (IP)
implicando el mismo número de información visual difundida por una imagen fija de dos
dimensiones inscrita por ejemplo sobre la totalidad de la superficie de un cartel, de una
pantalla de televisión u ordenador.
Sin este fenómeno natural de la luz entre la información que debe memorizarse y
el apoyo de registro, es imposible escribir tanta información sobre un único
punto de la superficie de una pantalla.
Por eso esta escritura con ayuda de
interferencias luminosas fue objeto de los XX siglo de dos Premios Nobel de la Física, en
1908 del físico Gabriel Lippmann para su método interferencial de fotografía en
colores, y en 1971 del físico inglés de origen húngaro Dennis Gabor (1900-1979) para la
holografía (23 años después de su descubrimiento).
En efecto, la holografía en colores que consiste en utilizar de la luz
láser rojo, verde y azul para el registro de interferencias luminosas dentro de una capa
fotosensible blanco y negro, no es más que un perfeccionamiento del método
directo de fotografía en colores dado que se
inventó en 1891 por el físico Gabriel Lippmann, utilizando por el
contrario el espectro solar para el registro de interferencias luminosas dentro de
una misma capa fotosensible blanco y negro.
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