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Holopanoragramme
Traducción automática a partir de :  
Holopanoragramme de alta
definición espacio-temporal
Gracias a la
escritura total y extremadamente condensada de la holografía, un único apoyo
holográfico puede difundir al mismo tiempo numerosas vistas diferentes sobre el relieve
de un objeto fijo, hasta poder devolver a través de su apertura la integralidad
de su relieve.
Esta nueva facultad pide una valoración del volumen de la imagen en función de
la cuarta dimensión, el tiempo, en el movimiento exploratorio del observador del que la
duración depende del número desde puntos de vista diferentes dentro de los ángulos de
visión horizontales y verticales.
A diferencia de la tradicional definición gráfica de una imagen plana en gran número de
puntos, una imagen holográfica se aprecia por lo tanto a partir
de su definición espacio-temporal en gran número desde puntos de vista.
En el
antiguo método estereoscópico en fotografía o en cinematografía, un movimiento
exploratorio del observador no le permite descubrir nuevos aspectos del relieve, dado el
número limitado de información visual establecida solamente a partir de dos puntos de
vista según una única línea horizontal.
En cuanto el observador oscila ligeramente su cabeza colocando sus ojos según una línea
oblicua con relación a la línea horizontal en la cual se tomaron los pares de imágenes
estereoscópicos a partir de las dos solos puntos de vista sobre el objeto, su cerebro es
incapaz de corregir el error de paralelismo para fusionar las dos imágenes.
La percepción del relieve es entonces imposible y la visión se vuelve desagradable y
fatigante.
Así pues, todo sistema sólo estableciendo ninguna nueva información sobre el relieve en
un movimiento exploratorio siguiente la vertical, pide una posición perfectamente derecha
de la cabeza del observador, o más exactamente la línea que pasa por sus ojos o sea
perfectamente paralela a la línea horizontal que pasa por las dos puntos de vista de las
imágenes estereoscópicas.
Por una translación a nivel de observación horizontal de esta línea horizontal que pasa
por sus ojos, el cerebro del observador llega siempre a fusionar estas dos imágenes.
Pero a partir del menor desplazamiento de su cuerpo, experimenta entonces un ligero
desequilibrio, ya que su imagen cerebral del relieve simulado se mueve anormalmente al
mismo tiempo que él sin que pueda ver evolucionar el relieve de acuerdo con la realidad,
dado que éste sólo sigue siendo visible bajo los mismos puntos de vista.
Este desplazamiento incoherente de la imagen cerebral del relieve simulado en un
movimiento exploratorio del observador, vuelve de nuevo a una situación en la cual un
objeto tridimensional seguiría perfectamente el desplazamiento de un observador, para
seguir siendo visible bajo los mismos puntos de vista con la misma perspectiva.
Este nuevo
inconveniente del paro de la evolución aparente del relieve está presente por supuesto
en un holograma de un antiguo estereoscopio que representa íntegramente un único par
estereoscópico de imágenes de dos dimensiones.
Esta utilización de la holografía en estereoscopía sirve para orientar separadamente la
imagen derecha y la imagen izquierda hacia el ojo que corresponde eliminando al mismo
tiempo las óptica separadoras como una red lenticular o catalejos filtrados, gracias a la
propiedad de un holograma de difractar los rayos luminosos en direcciones bien precisas.
Solamente, las imperfecciones visuales del relieve simulado se encuentran obviamente en
una imagen holográfica que representa íntegramente las imágenes planas de este antiguo
estereoscopía, en vez de representar directamente el objeto en volumen con la totalidad
de su información.
Una consecuencia de imágenes de dos dimensiones tomadas en torno a un objeto
tridimensional pueden entonces holografiarse en este estereograma holográfico con el fin
de presentar nuevos puntos de vista en un movimiento exploratorio del observador.
Pero un insuficiente número de puntos de vista se traduce en una evolución lanzada
bruscamente del relieve, y más concretamente a fondo.
Una
evolución lanzada bruscamente del relieve es similar a la evolución gradual de la aguja
de los segundos de un reloj cuyo salto entre cada paro se vuelve más amplio a las
extremidades de la aguja, aunque desaparezca en el eje de rotación cuando su dimensión
pasa por debajo del límite del poder separador del ojo.
Se llama poder separador la aptitud del ojo a separar los puntos que forman una imagen.
Esta agudeza visual es limitada por la estructura de la retina.
Como ejemplo, sobre una pantalla de ordenador de 320 milímetros de amplio y teniendo una
definición de 800 puntos en una línea horizontal, el ojo puede separar a partir de una
distancia de 2 metros un punto negro y un punto blanco de 0,4 milímetros de amplio cada
uno que forma un elemento de 0,8 milímetros.
En consecuencia, el ojo puede detectar con mucho escasos desplazamientos de un objeto o de
una imagen.
Distingue por ejemplo a partir de una distancia de 2 metros un salto de 0,8 milímetros de
una aguja de los segundos de un reloj.
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